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ISSN 2195-3171





Göttinger Predigten im Internet hg. von U. Nembach

15ş Domingo después de Pentecostés, 17.09.2017

Sermón sobre Mateo 18:21-35, por Roberto Oscar González

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: «Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» 22 Jesús le dijo: «No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» 23 Por eso, el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Cuando comenzó a hacer cuentas, le llevaron a uno que le debía plata por millones. 25 Como éste no podía pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer y sus hijos, y con todo lo que tenía, para que la deuda quedara pagada. 26 Pero aquel siervo se postró ante él, y le suplicó: «Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.» 27 El rey de aquel siervo se compadeció de él, lo dejó libre y le perdonó la deuda. 28 Cuando aquel siervo salió, se encontró con uno de sus consiervos, que le debía cien días de salario, y agarrándolo por el cuello le dijo: «Págame lo que me debes.» 29 Su consiervo se puso de rodillas y le rogó: «Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.» 30 Pero aquél no quiso, sino que lo mandó a la cárcel hasta que pagara la deuda. 31 Cuando sus consiervos vieron lo que pasaba, se pusieron muy tristes y fueron a contarle al rey todo lo que había pasado. 32 Entonces el rey le ordenó presentarse ante él, y le dijo: «Siervo malvado, yo te perdoné toda aquella gran deuda, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú tener misericordia de tu consiervo, como yo la tuve de ti?» 34 Y muy enojado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan de todo corazón a sus hermanos.

 

Dios nos muestra su amor, perdonándonos de nuestros pecados; de manera que, son deudas que tenemos con Él /Ella, y nos ofrece su misericordia para que también nosotros podamos ser personas misericordiosas con las demás.

 

El perdón es una característica particular que Dios tiene; pues, su amor hacia las personas es perfecto; además, nos necesita para que su misericordia llegue a la gente.

 

De manera que, desea que seamos instrumentos de su perdón. Quiere mostrar al mundo su perdón a través nuestro. Cuando nos invita a amar como Él mismo nos ama.

Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar? Esta pregunta no es fácil de responder porque plantea un problema… Un conflicto... Tiempo atrás, en una entrevista, que le hicieron a Estela de Carlotto (*), le preguntaron ―si ella, ¿perdonaría a quienes torturaron y mataron a su hija…? Después de un extenso y profundo silencio, respondió: “Esa pregunta deberían hacérsela a mi hija…”

 

Jesús no nos dice que perdonar sea fácil, sino que es un requisito absoluta-mente indispensable para nuestra vida. Podríamos decir que es un manda-miento, porque nos dice ¡perdona!

 

El perdón sólo puede nacer de un verdadero amor. Como dijimos… No es fácil perdonar, como no es fácil amar. Si no amo a quien me ha agraviado va ser muy difícil que lo perdone; pues, va en contra de todos los instintos. Va en contra de lo razonable. Los razonamientos nunca nos convencerán de que tenemos que perdonar.

 

También podemos decir para que el perdón sea efectivo no solo debe haber amor sino también justicia porque entiendo que para el evangelio amor y justicia son sinónimos; es decir, operan juntos.

 

Tomemos el ejemplo de Zaqueo; él demostró arrepentimiento ante Jesús cuando dijo "He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado."(Lucas 19:8 RVR) Zaqueo hizo todo un acto de justicia al devolver lo que robó, y por esa acción, fue perdonado. Por eso me pregunto: ¿existen faltas que se pueden reparar? Una vida que se quita, ¿se puede devolver?

 

Creo que hemos escuchado este mensaje hasta el cansancio “que debemos perdonar…” No tenemos que escandalizarnos en saber o sentir que nos cueste perdonar, pero tampoco debemos renunciar a seguir acercándonos a la verdad. ¿No sería más lógico pedir a Dios que nos perdone como sólo Él sabe hacerlo y, descubrir de esa manera, el valor de perdonar a los demás?

 

Descubrir, que he cometido una falla grave y que tengo la voluntad inmediata, como Zaqueo, de reparar esa falla y ver también, que la actitud de Dios sigue siendo la misma, que me sigue queriendo y desea lo mejor para mí.

 

Esto tiene que llevarme a la recuperación de mi propio ser, en otras palabras llegar a ser yo mismo… La mejor manera de convencerme de que Dios me ha perdonado, es descubrir que aquellos a quienes ofendí me han perdonado. Sólo cuando esté dispuesto a perdonarme a mí mismo podré recuperaré la paz interior que necesito y cuando estoy convencido de que Dios y los demás me han perdonado, estaré en condiciones para poder seguir adelante.

 

 

 

 

 

 

Oremos: Bendito Dios que nos llamaste para ser tus servidores pero… No hacemos lo que nos ordenas. A menudo callamos cuando debemos hablar y somos inútiles cuando nos toca obrar. Perezosos, tímidos, sin corazón y alejamos al prójimo de tu presencia. Perdónanos a pesar que no lo merece-mos, líbranos de toda maldad por Jesucristo, Hijo tuyo y hermano nuestro. Amén  

 

 

 

(*) Enriqueta Estela Barnes de Carlotto (Buenos Aires, 22 de octubre de 1930) es una activista argentina de derechos humanos y presidenta de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Una de sus hijas, Laura Estela Carlotto, fue secues-trada y desaparecida en Buenos Aires, embarazada, a fines de 1977. Por relatos pudo reconstruir que su hija había llegado a parir y que su nieto fue apropiado y su identidad cambiada. Lo buscó durante casi 36 años.1El 5 de agosto de 2014, tras una comprobación de ADN hecha voluntariamente por el interesado, su nieto fue identificado, y se convirtió en el número 114 de la lista de nietos recuperados.



Pastor Roberto Oscar González
Iglesia Metodista de Flores, Buenos Aires – Argentina
E-Mail: roberto_gonzalez.2013@yahoo.com.ar

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