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ISSN 2195-3171





Göttinger Predigten im Internet hg. von U. Nembach

Día de la Reforma., 31.10.2011

Sermón sobre Mateo 21:33-43, por Felipe Lobo Arranz

 

Libertados del pecado, somos libres para servir.

 

"»Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores y se fue lejos. Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para que recibieran sus frutos. Pero los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos lo mismo. Finalmente les envió su hijo, diciendo: "Tendrán respeto a mi hijo". Pero los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: "Este es el heredero; venid, matémoslo y apoderémonos de su heredad". Y tomándolo, lo echaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: -A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo. Jesús les preguntó: -¿Nunca leísteis en las Escrituras: "La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?" »Por tanto, os digo que el reino de Dios será quitado de vosotros y será dado a gente que produzca los frutos de él."

Queridos hermanos y amigos/as,

Hoy estamos celebrando aquí el Día de la Reforma. Un día que conmemora el inicio de lo que hoy denominamos Protestantismo, un 31 de octubre de 1517, en el que un valiente y aggiornado, monje agustino sajón, llamado Martín Lutero clavó 95 tesis en la puerta de la iglesia-castillo de la ciudad alemana de Wittenberg. Dando publicidad a su pensamiento, en base a una profunda reflexión en torno a las Escrituras, en el que descubrió a un Cristo olvidado, silenciado, minusvalorado, por la "Iglesia" de entonces, demasiado corrompida y alejada de una fe auténticamente evangélica de manera mayoritaria. El Cristo que descubre Lutero, es el Salvador personal de todos los que invocan su nombre, pidiendo de corazón el perdón por sus pecados, recibiendo de Él, el perdón, la paz y la seguridad interior, la vida eterna y la regeneración del Espíritu Santo, un nuevo nacimiento.

No adoramos a Lutero, pero sí al Dios de él. El gran axioma de la Reforma, se resume de manera pedagógica en: "La sola Fe, sola Gracia, sola Escritura, solo Cristo". Y se explica de igual manera: En la lectura de las Escrituras, descubrimos que por la fe en la obra que Cristo ha hecho por nosotros en la cruz y por su resurrección, de manera graciosa, gratuita, encontramos la seguridad de la salvación y la vida eterna. El resultado: Paz del alma en Dios.

Este concepto era extraño y revolucionario en un contexto histórico enclavado en una sociedad en profunda crisis y cambio, demasiado supersticiosa e idolátrica, y donde el mensaje religioso en Europa se fundamentaba en la salvación por los propios méritos, entendiendo méritos por sacrificios, deprivaciones, autocastigos, y entrega de dinero y bienes a la Iglesia.

Lutero, apoyado por el poder político-económico de su tiempo, no quiere fundar ninguna iglesia nueva, pero se ve obligado, o llevado a ello, tras su excomunión de la iglesia católica. Hoy millones de personas en el mundo cristiano profesan y crecen en su profesión de fe evangélica en múltiples familias denominacionales, con el firme propósito de vivir a Jesucristo de una manera renovada y comprometida.

En 2017 se celebrará el 500 aniversario de la Reforma, en muchos países se preparan para esta celebración que también llega a nuestro país. Este año se enfatiza la importancia de uno de los textos importantes de la teología luterana: "La libertad cristiana". A su vez nuestro texto del Evangelio de hoy nos brinda la oportunidad de recordar la necesidad de saber qué es este concepto.

Dios como ejemplo de Ser libre y maduro.

Lutero expresa en el inicio de su escrito con esta declaración de intenciones, acerca de lo que significa ser libre como cristiano y como hombre:

"A fin de que conozcamos a fondo lo que es el cristiano y sepamos en qué consiste la libertad

que para él adquirió Cristo y de la cual le ha hecho donación -como tantas veces repite el apóstol

Pablo- quisiera asentar estas dos afirmaciones:

"El cristiano es libre señor de todas las cosas y no

está sujeto a nadie.

El cristiano es servidor de todas las cosas y está

supeditado a todos."

Ambas afirmaciones se encuentran claramente expuestas en las epístolas de San Pablo : "Por lo

cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos".

 

Él mismo comprendió a Dios en este texto. Dios es Señor de todas las cosas y su señorío no tiene fin, pero cumple con su deber y con su tarea, su trabajo diario, de manera que su existencia y acción en la tierra den un fruto que traiga bien y alegría al hombre y a sí mismo. Jesús no nos enseña a un Dios que crea con su sola Palabra, en esta parábola, sino que se implica en el esfuerzo al igual que lo haríamos nosotros. Se convierte en un labrador, padre de familia que crea a su alrededor el medio que lo sostiene. Es libre de todos, pero se hace servidor de la tierra que no da fruto sin esfuerzo y al cuidado de su familia, y se supedita a sí mismo a la misma tarea.

La madurez y la libertad de Dios se manifiesta en negarse a sí mismo en favor de ser ejemplo para su criatura en el servicio a los demás y a un servicio incondicional, realista y comprometido.

Lo vemos labrando la tierra, cercando la propiedad, cuidando de las primicias, construyendo un almacén, arrendando la propiedad a gente que considera responsable, sin desconfiar, sino esperando recoger el fruto a su tiempo, en el justo momento de la cosecha.

Su libertad queda sujeta a su enseñanza, a su Palabra, lejos de causarle fastidio, lo que le causa es alegría y satisfacción.

"Como sacerdotes y nacidos de Cristo vivimos de manera que ponga al cuerpo al nivel del espíritu sujeto al Señor, no ha de ser de otra manera el sujetar a disciplina al cuerpo en sus deseos y pasiones y con ello dedicarse a la intercesión por los demás y al ayuno ocasional, a la vigilia y al trabajo, de manera que se supere la ociosidad perjudicial, esforzándose y poniendo empeño y responsabilidad para que todas las cosas salgan mejor."

Dios crea su criatura: Nosotros. Confiando en nosotros, delegando en nosotros, hasta que hemos pensado que éramos dueños y señores y no siervos, arrendatarios, quienes estando de prestado habríamos de expresar humildad y sencillez, en vez de soberbia asesina, egoísta y posesiva, de una propiedad de la que, en el fondo, sabemos que no es nuestra, sino de Él. Con ello no ponemos nuestras pasiones y pensamientos, nuestras acciones, bajo la obra de Dios, como humanidad, no nos reprimimos con prudencia y contención, sino que decidimos dar rienda suelta a nuestra barbarie y traicionamos la confianza que recibimos de Dios.

El principio de la confianza traicionada.

Matar a los emisarios y profetas no es poco, pero matar al Hijo es la barbarie. Matar al Hijo único, es matar la esperanza de quien lo entrega y significa que la herencia no pertenece ya a nadie y nadie podrá reclamarla, con más derecho que quien la cuida, y la labra, aunque sean malvados.

"El hombre es alma (vida interior eterna y rejuvenecida) y carne (cuerpo, sujeto a tiempo y espacio y cada vez más degradado) El hábito no hace al monje. Se puede aparentar piedad, justicia, moralidad, humanidad, por muy bien que sea revestido el cuerpo y con toda la dignidad que se le otorgue, si no hay un espíritu libre auténtico y humilde, sujeto y lleno de amor, no obrará la voluntad de Dios, ni su alegría."

Ante nuestra humanidad de hoy, Dios tiene que decirnos que no somos dueños, ni libres. No lo somos, en tanto tenemos más cosas materiales, pero menos alma y un espíritu muerto y hediondo. Una gran mujer de Dios, llegó a decir en el siglo pasado, que si algo le daba lástima de la humanidad era que caminaban como ricos materiales y pobres mendigos harapientos espirituales. Estos labradores eran iguales. Pensaban que eran más listos, que eran más fuertes, que lo lograrían todo en la vida, usando si fuera necesario de la injusticia para ello, pero eran pobres de alma, de moral y de ética. ¡Cuántos seres humanos viven hoy así! Y además, ¡creen ser libres! Cristo nos hace libres, porque logró vencer en sí mismo el pecado y la mortandad interior en la obra de su cruz. Cumplió la ley y tenía todo el derecho, pero renunció a todo de manera sencilla y humilde, ante el Padre y nos muestra su ejemplo, como única forma de éxito real y duradero en la vida, y como forma de salvación integral del individuo, de cada uno de nosotros. La renuncia ante Cristo, es la solución. Atajar por la vía fácil y destructora, acaba con la humanidad y lo que la rodea.

"El gran alimento del alma es la Palabra de Dios, en el Evangelio de Jesucristo, Dios nos premia enviando su Palabra y nos castiga retirándola de nosotros... La mayor afrenta a Dios es no creer en su Palabra y rechazar la fe que nos hace libres y cristianos."

En medio de los tiempos, Dios nos ha enviado a sus siervos/as para mostrarnos el camino de la obediencia a la Palabra de Dios. Es algo más que la consideración de ella, ante ella no cabe discusión. Si Dios es Dios y tiene razón, ir contra su Palabra es ir contra la vida y lo bueno, lo justo, lo honesto, lo honrado. Dejarnos alimentar de su Palabra, oírla y vivirla, prestarle atención seamos siervos, obreros o señores y gobernantes, nos hará mucho bien darle un lugar en el corazón de manera que el espíritu humano la metabolice, nos alimente y dejemos nuestra pobreza y hambruna endémica del espíritu. Dios no da siempre su palabra esperanzadora en todo momento, sino cuando Él quiere y rechazarla es una temeridad más grande que ir a 200 km/h en una vía urbana... se sabe el final.

La opción libre de Dios hacia los responsables.

Lutero decía que las buenas obras no hacen al hombre bueno, ni las malas lo condenan por hacerlas en un momento concreto. Y tenía razón. ¡Cuantos corazones se creen justos por acallar la conciencia con buenas obras. Este mundo está lleno de empresas y hombres de negocios que mientras abusan de su poder por el mundo, fundan ONG's que lavan la imagen y evaden impuestos. No harían buenas obras si no tuvieran un provecho egoísta con ello. Dios no elige a esta gente para estar a su lado ni a su servicio.

"Porque toda obra que no persiga el fin de servir a los demás y sufrir su voluntad -siempre que no se obligue a ir en contra de la voluntad de Dios- no será una buena obra cristiana. Y el amor es verdadero cuando la fe también es verdadera."

Más bien, como reza la parábola, mueve a Dios a la ira por la maldad extrema y tan desprovista de amor y misericordia. Dios elige de entre los hombres y los llama a la fe, por medio de Jesucristo, para cuidarlos y alimentarlos de Él, por su Palabra y ser de alimento al mundo. Hombres movidos por el amor de Dios en sus corazones, que realizarán auténticas obras de caridad, como Dios las entiende, nacidas del desinterés y por el amor que la fe inspira en quien la realiza.

Dios elige a los que eligen a su Hijo. Desechar a Cristo es desechar el origen y principio, de toda buena orientación y de una nueva manera de hacer del mundo algo bueno, hermoso, pleno, como fue el propósito primigenio de Dios. Desechar al Hijo es desechar su Palabra, la base que alimenta y fundamenta la fe y la vida interior, la del alma, la del espíritu, la que es necesaria para ser auténticos hombres y mujeres, desechando la animalidad de nuestro ser, por cierto, a la que nos gusta achacar los desmanes nuestros, como excusa y falta de corazón no arrepentido.

Dios elige a los que se alimentan de su Palabra y la llevan como alimento al mundo, para curar a quienes se confiesan pobres de espíritu. El reino es quitado a los que no saben qué hacer con él. A los que dan fruto de su vida arrepentida, a esos, son los que Dios enriquece y tiene cerca de sí. A esos que saben conservar lo que Dios les ha dado sin cambiarlo o venderlo por algo tan simple como las cosas de este mundo.

Dios ha elegido, y así lo hace público, a aquellos que sabiendo que son libres de todo, deciden sujetarse a Dios y a todos por amor a Dios y sus semejantes. Estos ganan, esos son auténticamente libres.

"He aquí la libertad verdadera, espiritual y cristiana que libra al corazón de todo pecado, mandamiento y ley: la libertad que supera a toda otra como los cielos superan la tierra. ¡Quiera Dios hacernos comprender esa libertad y que la conservemos! Amén."

 



Felipe Lobo Arranz
IEE Bilbao
E-Mail: loboarranz@gmail.com

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