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ISSN 2195-3171





Göttinger Predigten im Internet hg. von U. Nembach

Nochebuena, 24.12.2009

Sermón sobre Lucas 2:1-20, por Rodolfo Reinich

¡Una historia movida!

 

Durante el presente año hemos recordado de distintas maneras el 500º aniversario del nacimiento de Juan Calvino, uno de los reformadores, que junto con  Martín Lutero, fueron instrumentos del movimiento de la Reforma del siglo XVI, buscando generar un cambio en la iglesia y la sociedad, proclamando para ello la necesidad de volver a la centro del Evangelio: Jesucristo.    

 

Es tan claro como el agua, que cuando los cristianos hablamos de Navidad no podemos referimos sino única y exclusivamente al nacimiento de Jesús.  El Evangelio nos dice que él es el Mesías, Señor y Salvador (V. 11), tan esperado por todos los necesitados, tanto judíos como no judíos.

 

Cuando Jesús irrumpe a la vida en nuestro mundo Dios genera por medio de él un movimiento imparable que llega hasta nosotros.

 

Así es como en la cúspide del lejano poder romano el emperador Augusto por medio una orden temeraria obliga a movilizar a mucha gente, entre ellos a una pareja de simples pobladores de Nazaret, que se traslada hasta el pueblito de Belén para anotarse en la lista del Censo mandada hacer con un fin egoístamente perverso...

 

Así en el pueblito de Belén, al fondo o al costado de una casa confortable, estando María y José en camino, un pesebre muestra el contraste de la cruda realidad humana: "¡para ustedes no hay lugar en nuestra sociedad!"

Pero, cuando Dios pone algo en marcha lo lleva a cabo cueste lo que cueste. El  nacimiento de Jesús en las condiciones precarias de un establo, acunado en una batea para el pasto de animales, tendrá una enorme influencia transformadora en todos los aspectos de la historia.

 

Comenzando con los pastores, representativos de gente de pueblo pobre, ignorante, despreciada, sin derecho, tenidos por excluidos del reino de Dios por los manda más, se turnan para cuidar a sus rebaños del acecho y las amenazas bajo un cielo abierto, ancho y estrellado.

 

En un contraste impresionante aparecen los ángeles con un poderoso mensaje, dirigido a ellos en medio de la oscuridad y el olvido. Es el mensaje, que viene de afuera y de arriba, irrumpiendo en el mundo de quienes están marginados y se sienten como mendigos con las manos vacías, para decirles: "No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de alegría para todos. ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor."

 

Quizás no siempre haya grandes cambios inmediatos, Dios deja que el mundo siga su ritmo, y permite que muchos confiados en sus propios recursos y poderes se caigan como muñequitos de plomo con pies de barro, pero su estrategia es la de ir mezclándose en los acontecimientos del mundo por medio de gente que simplemente está abierta a él y tiene la disposición y buena voluntad de moverse y correr el riesgo de la fe en el Señor con nosotros.    

 

Para ello,  aunque parezca mentira, Dios ha confiado la salvación del mundo a una pareja, que comparte la suerte cotidiana de infinidad de otras en los barrios de nuestras grandes ciudades, en los pequeños pueblos y poblados casi ignorados del mundo, seguramente también con la de miles de parejas que viven con varios hijos en una habitación (4x4) en los conventillos, conocidos y ocultados en nuestra opulenta ciudad de Bs. As.  

 

El Señor no se considera demasiado "fino", ni busca excusas extrañas como para no mezclarse y compartir la vida diaria con la gente, aún con la que quizás no le cae demasiado simpática. Pues, lo característico de su venida es precisamente la capacidad de ponerse a la altura de los más humildes, como una mamá, un papá ó una docente sentados en el piso para poder mirar a los ojos de sus niños, escucharlos y abrazarlos con todo su amor.

 

María, había retenido la Palabra de Dios en su corazón (v. 19) convirtiéndola así en el centro de su vida con todos sus sentidos y sentimientos.

 

Los pastores que se ponen en marcha y van apurados para ver con sus propios ojos lo que habían oído. Ellos  quieren comprobar la veracidad de ese acontecimiento que los comprende, abarca e incluye tan inesperada y maravillosamente.

 

Y, así, junto con la madre del niño, los pastores, cartoneros o sin techo, se convierten en divulgadores activos del Evangelio (v.17), pues el poder de Dios se precisamente fuerte a través de los más débiles.

 

Son personas del pueblo, laicos sin muchos recursos, sin mayor capacitación, que se hacen testigos de la más grande sabiduría. ¡Qué lindo sería si todavía fuésemos capaces de maravillarnos por esto!

 

En nuestra pequeña Iglesia, pero muy dispersa en Argentina, Paraguay y Uruguay, siempre insistimos que nuestros ministros, diáconos y pastores, deben tener la más alta capacitación, a nivel universitario para poder ejercer su ministerio en estos tiempos... ¡Creo que  está mal, porque las situaciones de vida y los problemas que las personas de nuestros tiempos padecen demandan y exigen mucha preparación, madurez y equilibrio emocional...

 

Sin embargo, no podemos dejar recordar y tener en cuenta que la Palabra nos muestra a un Dios que elige, llama y da su sabiduría a gente,  profundamente tocada por su Palabra y disponible para actuar sencilla y concretamente en su nombre. ¡Quizás esta sea la clave para evitar los profesionalismos, también a nivel teológico y todos los ismos habidos y por haber reduzcan y hasta anulen los dones y las capacidades misioneras y evangelizadora de mucha gente dotada de fe y esperanza.  

 

Por eso es sorprendente y da de pensar que haya con muchos miembros activos, muchas veces sin otra capacitación que un profundo conocimiento de la Biblia, pero que de corazón se animan a salir e ir y buscar a las personas alejadas  para anunciarles el Evangelio con hechos y palabras, a la altura en que ellas se encuentran. Quizás esto se deba a que los pastores no se han colocado a sí mismos en el centro de una profesión pastoral, sino que son los capacitadores y los hermanos y las hermanas, jóvenes y adultos, de sus comunidades. ¡Es entonces asombroso ver cómo también hoy día mucha gente activa promueve la existencia de comunidades de fe muy vivas, activas y solidarias, simplemente centradas en Jesucristo y confiadas en la acción del Espíritu de Dios.  

 

¡No cabe duda que el Señor puede hacer crecer a nuestro lado, como en tiempos de la Reforma, comunidades renovadas para desafiar y sacudir estructuras eclesiásticas, muchas veces endurecidas y paralizadas por temores institucionales y exagerados cuidados jurídicos y administrativos! 

 

En la Navidad, que originalmente no ha sido un páramo de tranquilidad, ni una paz de cómoda quietud, el Señor quiere que aprendamos del Evangelio a valorar siempre de nuevo la fragilidad de un niño para no volvernos soberbios; la precariedad de una enramada para no sentirnos asegurados sobre los fundamentos de hormigón de nuestros imponentes templos; la libertad y fascinación de los pastores para mantenernos activos así como somos con nuestras virtudes y defectos; la alegría y el júbilo de los ángeles, capaces "de ver el vaso medio lleno", sin temor de expresarse a todo pulmón, anunciar con bombos y platillos y alabar con plena y contagiosa alegría el hecho que Dios pueda transformar lo que no da más, haciendo nacer nueva vida, convirtiendo al niño Jesús en referente absoluto para nuestras vidas, regalándonos la perspectiva abierta de la esperanza en un cielo y una tierra nueva.

Pero, para ello también quiere seguir siendo nuestro Salvador y Maestro, que con la palabra y acción de amor bien vivido quiere enseñarnos a dirigir siempre nuestra mirada a la altura del rostro y la mirada de nuestro prójimo. ¡Cuántas nuevas oportunidades nos ofrece de esta manera!

 

Allí Él nos incorpora a la responsabilidad por los más pobres, los refugiados, los ancianos, los enfermos, los violentados, los discriminados, las personas con capacidades diferentes, los caídos en la trampa de la droga... ¡Allí junto a ellos El quiere encontrarse también con nosotros!

 

Pues,  la Navidad es también la fiesta del encuentro.

Miles de personas, que felizmente todavía se ponen en marcha en colectivos, trenes y aviones para ir al encuentro y reunirse con sus seres queridos, sus familias, sus amigos y ojala no solo para fomentar el consumismo, llenarse sólo con comida y bebida...

 

Para finalizar quiero compartir algunos testimonios relacionados con la Navidad de los Jardines de la Congregación Evangélica de Quilmes, a unos 50 kms. al sur de la Ciudad de Bs. As.:

 Ayer fue el cumpleaños Nº 59 de Lidia Bernhardt. Ella participa de muchos de los espacios de nuestra comunidad: Es la cocinera del Jardín de Infantes, donde prepara todos los días el almuerzo para 57 o más niñas y niños. Es miembro - en el sentido tradicional - de nuestra congregación y además participa muy activamente del taller de tejido - aunque por el momento éste está de receso, por lo que Lidia debe tejer en su casa.

 

Lidia nos cuenta que es viuda, que tiene 2 hijos y dos nietos. Por el momento vive sola, con su perrito León, un caniche toy. Se mantiene con su trabajo como cocinera en el Jardín.

 

"En mi tiempo libre me gusta tejer y compartir con las chicas del taller un a taza de té y charlar.

 

Pertenecer a esta congregación es todo para mí, porque trabajo para la congregación, voy a tejido, y comparto las misas y las fiestas.

 

La Navidad la paso con mi hijo, mi nieto y la pareja de mi hijo y su mamá. Comemos comidas frías y ensalada de fruta. Me gusta tirar cohetes con mi nieto.

 

Para mi, la Navidad significa una tradición que viene de hace muchos años de padres a hijos.

 

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Aquí está nuestra voluntaria Nassim Salimi. Desde mediados de agosto está ayudando a todas las tareas en Sala Patitos. Ella nos cuenta:

 

„Tengo 19 años y vengo de Colonia, de la Parroquia de Rodenkirchen que está apoyando a los Jardines en Quilmes desde hace muchos años. Ya a los 14 años tenía el sueño de pasar una temporada en otra parte del mundo, y hacer una inserción diacónica de un año me pareció una muy buena forma de lograr que este sueño se torne realidad. De otros voluntarios había escuchado muchas cosas positivas, por esto me decidí y me postulé al programa de voluntariado -¡ y se me dio!

 En el Jardín Maternal estoy en el horario matutino y tengo muchas tareas: La mayor parte del tiempo le estoy dedicando a jugar con los bebés (tienen entre tres y veinticuatro meses), a consolarlos y a veces ponerles limites. También me toca cambiar pañales, ayudar en la alimentación a los más chiquitos, a ordenar y limpiar después del desayuno, y acostar a los nenes después del almuerzo. Estoy contenta con mis tareas porque tal como anhelaba, puedo estar la mayor parte del tiempo con los niños.

 

Lo que hasta ahora más me gusta es la emocionante experiencia de cómo los nenes me tienen confianza, como se refugian en mí. También me gusta mucho cuando me puedo dedicar a algún niño de manera especial porque me doy cuenta que necesitan un poco más de atención. A veces el tiempo de las maestras no alcanza para eso, y entonces puedo comprobar que efectivamente soy útil y mi presencia de ayuda.

 

Lo que más me cuesta es tratar a todos los niños igual, prestarles la misma atención. Aunque no lo piense concientemente soy más indulgente con algunos nenes y con otros no tengo tanta paciencia. Algunas veces me cuesta logra que vuelva el orden, porque no me escuchan o llora. Pero poco a poco me resulta más fácil que al comienzo cuando los niños todavía no me conocían.

 

Para este tiempo de Adviento me propuse sacar muchas fotos de los chicos y hornear masitas navideñas. Quiero regalarle a cada niño y su familia para las fiestas sus fotos más lindas y un paquetito con masitas alemanes . La Navidad la pase probablemente en Buenos Aires con mis padres, porque vendrán a visitarme para estas fechas!

 

Para el próximo años deseo que todavía me esperen muchos momento lindos aquí en la Argentina y que no me cueste demasiado separarme de los chicos, cuando me toque volver a Alemania... y que no me resulte demasiado difícil volver a habituarme al a vida allá.

 

 

 

 

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En este domingo los saludos vienen de Lorena Mamani y su hija Lucina. Lorena tiene 31 años y Lucina 5, es parte de Sala Verde - los más grandes de nuestros Jardines que pronto comenzarán la escuela primaria.

 

 

"Nos mantenemos con trabajos temporarios, tanto el papá de Lucina como yo solamente conseguimos changas. Nuestro barrio es simple, las casas son de material y hay árboles en las veredas. Algunas casas para navidad se adornan con luces.

 

Lo que más me gusta hacer en mi tiempo libre es jugar con Lucina, pintamos o vamos a la placita.

 

Así celebramos la Navidad: El 8 de diciembre, día de la Virgen, se arma el arbolito con los miembros más chiquitos de la familia. Ponemos luces en las ventanas. El 24 y el 31 preparamos la mesa de Navidad y Año nuevo respectivamente con asados y pollo a la parrilla, ensaladas de verduras, de postre para esperar la media noche los platos dulces: ensalada de fruta, confites, turrones, pan dulce etc. El 24 a la medianoche se abren los regalos, estamos reunidos todos en familia y brindamos.

 

La Navidad es para mí un momento muy especial de compartir con los más queridos recordando el nacimiento de Jesús.

 

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Mi nombre es Ana Vallejos, tengo 38 años. Mi única hija es Anita, ahora tiene 5 años, concurre al Jardín desde los 3 meses de edad. El miércoles pasado tuvo su acto de egresados, porque el año que viene comenzará la escuela...

 

 

Tanto el papá de Anita como yo trabajamos mucho, por eso tenemos poco tiempo libre. Pero cunado lo tenemos nos gusta aprovecharlo al máximo, disfrutando junto de nuestra casa, pasear en bicicleta, hacer cosas en familia. En la foto a la izquierda está el papá de Anita haciendo los patys en la excursión del Jardín, fue a fines de octubre

 El barrio donde vivimos es humilde, de gente trabajadora, todas las familias viven hace mucho allí y nos conocemos.

 


La Navidad la festejamos en familia junto a todos los tíos y a la abuela de Anita en otro barrio, donde viven ellos. Comemos pollo a la parrilla, ensaladas, postres y esperamos ansiosos que den las 24 hs para brindar.

 

Para mi la Navidad significa la esperanza y la fe, que nos trae Jesús a cada corazón. El Señor nace en nosotros cada Navidad.

 

 

Para el próximo año deseo Paz para el mundo, unidad, amor y tolerancia, caridad, humildad y reconciliación con nuestros hermanos. Y que podamos olvidarnos un poco de nuestro pequeños mundo y ver a quienes más necesitan, como dice la cita bíblica: porque tuve sed y me disteis de beber, porque tuve hambre y me disteis de comer."

 

 

En la foto a la derecha vemos una Anita muy seria justo antes de comenzar el Acto de Egresados.

 

 

 

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5 de diciembre 2009 - Día Internacional de de las Voluntarias y los Voluntarios. Hace muchos años ya que integramos jóvenes alemanas/es en nuestro trabajo. En los últimos años esta integración se ha vuelto más organizada, también más estructurada porque tanto nuestra iglesia IERP como las iglesias hermanas en Alemania están desarrollando programas para voluntariados solidarios. Pero lo central sigue siendo el interés y de conocer otra realidad y el valor de exponerse a las sensaciones contradictorias, las preguntas y dudas que esto puede despertar. Por algunos meses, en el mejor caso por un año completo son parte de nuestro día a día, importante para los niños y tambie´n para las integrantes de los planteles.  Hoy se presenta la primera de los  5 voluntarios que actualmente comparten nuestro trabajo.

 

Ella es Marie-Luise Schneider y nos cuenta: "Hace tres años que estoy estudiando Etnología, Estudios de America Latina y Ciencias de la Educación en Hamburgo. Además trabajo en la Casa del Niño "Janusz Korczak" de la Congregación Lokstedt. Allí encontré la primera información sobre el Jardín "el Arca de los Niños" en Quilmes, porque hay una relación espacial de hermandad entre las dos instituciones. Como me interesan mucho las diferentes culturas, y para enriquecer esta hermandad, surgió mi idea de pasar una temporada en Argentina.

 

Desde agosto estoy trabajando en la Sala Rosa del Arca de los Niños, el grupo de los 3 años, apoyando a la maestra en todas las tareas. En los primeros tiempos constataba sobre todo las similitudes del trabajo: También en Quilmes los niños vuelcan lea leche en el desayuno, también aquí les gusta pintar y jugar, también aquí se pelean por los juguetes, y también aquí les gustan los mimos.

 

Pero también hay algunas diferencias con el trabajo en Hamburgo, por ejemplo: los lunes los niños tienen mucho más hambre que cualquier otro día de la semana. Pero las carencias en las casas no solamente son materiales. Unos cuantos chicos vienen con una enorme carga de violencia y tienen muchas dificultades para concentrarse en alguna actividad. A veces cuesta mucho atraer la atención de los chicos - y mantenerla!

 

¡Adviento! Todo el  mundo en Alemania tiene una idea más o menos definida de que se trata cuando escucha esta palabra. Incluso las personas sin contactos con alguna iglesia saben, que las últimas cuatro semanas antes de Navidad son el tiempo de Adviento. En cambio, las personas que encuentro aquí, no conocen el concepto, al menos que sean muy creyentes. Desconocen también las costumbres de la corona y del calendario de Adviento. De manera que no solamente aprendo sobre  las costumbres argentinas sino también me doy cuenta hasta que punto damos por sentados nuestras propias tradiciones, y que no son tan universales como suponemos.

 

Hasta ahora el tiempo de Adviento era para mi una temporada acogedora con muchas velas en la oscuridad, con frío y manzanas asadas. Una temporada cuyo final estaba marcado por pesebres, cultos y una fiesta en familia. En una casa pastoral (mi padre es pastor) el tiempo de Adviento difícilmente sea muy tranquilo o contemplativo. Pero me cuesta mucho imaginarme las fiestas sin este bullicioso tan característico: mi madre que a último momento todavía debe encontrar un José para su pesebre, mi papá a la pesca de ideas innovadoras para su sermón de Noche Buena. No habrá Navidad para mi entonces, ya que no estaré en mi casa? No lo creo! También aquí en Quilmes celebraremos la llegada de Jesús y tengo muchas ganas de conocer nuevas formas de vivir la Navidad."

 

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La segunda semana de Adviento cominza con la presentación de una de las maestras que menos tiempo hace que integra nuestro equipo - y sin embargo desde que nació es parte de nuestra comunidad, de la filial de Florencio Varela.

 

Ella es Elisabeth - Eli - Schvemler que hizo alguna suplencia el año pasado y desde este marzo es maestra de Sala Ositos. Nos cuenta que tiene 27 años y que vive desde hace 5 meses con su pareja en F. Varela. En su tiempo libre le gusta escuchar música, visitar a la familia y amig@s.

 

"Además de ser maestra en la Sala Ositos desde marzo de 2009, hace 9 años que trabajo en la Parroquia Florencio Varela, donde funcionan Centros de día para niñ@s y adolescentes.

 

Celebro la Navidad, con mis padres, tíos y primos (es tradición de todos los años) y este año también con mi pareja.

Preparamos muchas cosas ricas para comer, charlamos mucho, escuchamos música; Compartimos la Nochebuena en Familia. A las doce brindamos y nos deseamos paz y vamos a saludar a los vecinos con quienes nos conocemos hace años.

 

La navidad es un tiempo muy especial para mi, significa esperanza, vida. En el que me gusta pasarlo con mi familia y participar en la Iglesia de los cultos y pesebre.

 

Para el año que viene deseo paz, amor y alegría. Que reine la igualdad y que a cada niño, niña de este mundo sea reconocido, que no se vulneren los derechos de ninguna persona y que entendamos que para Jesús no existen las diferencias y que el vino para enseñarnos Que todos somos iguales.

Y que todas las personas del mundo puedan ser Felices!!

 

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Hola, soy Susana Beatriz Ojeda, tengo 29 años, soy viuda y la mamá de María de los Ángeles, 5 y Javier de 4 años. Ambos concurren al Jardín "El Arca de los Niños"

 

Nuestra subsistencia es bastante difícil: Soy viuda y no encuentro trabajo. Me ayuda mi hermana dándome unas ropitas para vender, también en mi barrio ayudo con la limpieza en un comedor a cambio de mercadería. En el jardín me dan ropa para mis hijos, a veces también en otros lados consigo.

 

El barrio donde vivo es muy humilde. Nosotros somos tres familias que vivimos en el mismo lote.

 

En mi tiempo libre me gusta salir a pasear con mis hijos a la placita.

 

Celebro la Navidad con mis hijos, mi mamá, mis hermanos, la familia de mi hermana Lorena. Armamos una mesa larga y preparamos canelones. Los chicos tiran cohetes, estrellitas, chasquibum. A las 12 vamos todos al arbolito de Navidad para abrir regalitos y después brindamos.

 

Navidad significa para mi festejar en familia.

 

Para el próximo año es mi mayor deseo poder conseguir trabajo, Y poder hacer mi casa de material, porque ahora es muy chiquita y es una casilla.

 

Esta foto fue tomada en la última reunión de madres, Susana es la segunda desde la derecha.

 

 

AMEN.



Pastor Rodolfo Reinich
Buenos Aires
E-Mail: reinich@ciudad.com.ar

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